La cremallera es la barra dentada que va soldada o atornillada al portón, y el piñón es el engrane que monta sobre el eje del motor. Cada vez que el motor gira, el piñón empuja la cremallera y desplaza el portón. Cuando ese engranaje pierde contacto —porque los dientes se gastaron, porque el piñón se comió un tramo, o porque la cremallera se venció por un golpe— el motor sigue girando pero el portón no avanza, o lo hace a los saltos. Esa es la falla más común en portones corredizos automáticos, y se resuelve en una visita.
El portón arranca, se frena de golpe, y vuelve a andar. Casi siempre se debe a dientes rotos o doblados en un tramo de la cremallera. Si el daño es corto (menos de 30 cm) se puede empalmar con un manguito de unión y seguir usando el resto. Si son varios tramos o la cremallera está oxidada, conviene cambiarla completa.
El piñón es de bronce o nylon según el motor. Con el uso se desgastan los dientes y empiezan a patinar sobre la cremallera en vez de empujarla. Si el piñón se cambió hace menos de 3 años y la cremallera está bien, alcanza con cambiar solo el piñón. Si pasaron más de 5 años, conviene hacer kit completo (piñón + cremallera) porque ambos se gastaron en proporción.
Los rulemanes (rulemaneras) son los rodamientos sobre los que gira el portón. Cuando se gastan, el motor tiene que hacer más fuerza, consume más electricidad, y termina forzando el piñón y la cremallera. Síntomas claros: el portón vibra al arrancar, hace un ruido metálico al frenar, o el motor se calienta y salta la térmica. Se reemplazan por rulemanes blindados 6203/6204 según el eje del portón.
Un riel doblado, hundido, o con óxido hace que el portón salga de la guía superior y trabe la cremallera contra el piñón. La solución es enderezar y soldar el riel (si es de chapa) o cambiarlo (si es de perfil U). En el mismo service aprovechamos para alinear la guía y verificar que el portón corra parejo.
La cremallera va atornillada al portón cada 30 cm. Si los tornillos se aflojaron, la cremallera se separa del portón y deja de tener contacto con el piñón. Reapriete de tornillos, cambio de los que están flojos, y verificación de la alineación. Es un service rápido (menos de una hora) que evita que el problema escale a rotura de dientes.
Cuando nos llamás, vamos al domicilio con el kit de repuestos más comunes (cremallera galvanizada, piñones de las medidas estándar, rulemanes 6203/6204, manguitos de unión, tornillos autoperforantes). El presupuesto se hace en el momento y solo se cobra el trabajo si lo aceptás. En el 80% de los casos la reparación queda terminada en la primera visita. Si hay que pedir una pieza especial (piñón de marca poco común, cremallera de 6 metros, etc.) coordinamos la visita para el día siguiente.
Una cremallera bien mantenida dura más de 10 años, y un piñón entre 3 y 5 años según el uso. Los tres cuidados que más alargan la vida del sistema:
Una visita preventiva semestral cuesta una fracción del arreglo de emergencia por cremallera rota a las 2 de la mañana.
Service a domicilio en toda la Ciudad de Buenos Aires: Palermo, Belgrano, Recoleta, Caballito, Villa Crespo, Saavedra, Nuñez, Villa Urquiza, Almagro, Boedo, Flores, Floresta, Villa del Parque, Villa Devoto, Colegiales, Coghlan, Villa Pueyrredón y los demás barrios. También en Zona Norte (Vicente López, San Isidro, Tigre, Pilar), Zona Sur (Lanús, Lomas de Zamora, Avellaneda, Quilmes, Adrogué, Banfield, Temperley) y Zona Oeste (Morón, Hurlingham, Ituzaingó, Merlo, Castelar).
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